El verdadero parásito de la Tierra: Parasyte -The Maxim-

¿Dónde empieza el humano y termina el parásito?

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Kiseijū -Sei no Kakuritsu-
Kiseijū -Sei no Kakuritsu-

Parasyte -The Maxim– (Kiseijū -Sei no Kakuritsu-) nos presenta la historia de Shinichi Izumi, un estudiante de diecisiete años que vive con sus padres la vida tranquila en un barrio de Tokio, hasta que una noche se desata una lluvia de esporas que contienen parásitos: no sólo en Japón sino en todo el mundo. La apariencia del parásito al salir de la espora se asemeja a la de un gusano.

Migi, el parásito que se apoderó del brazo derecho de Shinichi.

Una noche uno de ellos se infiltra a la habitación de nuestro protagonista, ¿su misión? Introducirse en el cuerpo del humano con el fin de tomar su cerebro. Al verse frustrado por su intento de entrar por los oídos, el parásito se inserta en el brazo derecho de Shinichi, sin embargo él pudo detenerlo antes de llegar al sistema nervioso central por lo que terminó madurando en la extremidad, haciendo que ambos individuos conservaran de forma separada sus características intelectuales y psicológicas. Sin cura aparente, tendrán que aprender a coexistir en el mismo cuerpo, al mismo tiempo que una gran catástrofe biológica amenaza con dar fin a la humanidad.

El estudio de animación Mad House encargado de animes como Death Note y Monster, nos trae Parasyte que si bien su descripción inicial nos ataca con el cliché de estudiante de preparatoria, les aseguro que el instituto rara vez pasará a primer término. ¿Y qué hay con la temática zombie-a-like? Los parásitos no devoran el cerebro, lo controlan. El humano deja de ser dueño de su cuerpo, la persona desaparece; sólo queda un individuo que hace uso de su intelecto para utilizar la figura humana como fachada con el fin de poder cumplir con su único objetivo: acabar con la raza humana.

“La Tierra. Alguien tuvo un pensamiento repentino…”

El argumento de Parasyte es pausado, inteligente y tiende a lo filosófico. Nos recuerda como en la cadena alimenticia existen los carnívoros, los herbívoros y los descomponedores: cada uno cumpliendo un rol ya sea de depredador o presa. Es el ciclo de la vida. La naturaleza es sabia y conoce cuándo hay que moderar la población de especies… ¿Pero quién nos limita a nosotros? ¿Cuál es nuestro depredador natural? “No tenemos enemigos”. Los humanos somos la plaga absoluta en el planeta Tierra.

Alguien tiene que detenernos, por eso los parásitos existen. Pero… ¿es correcto? Migi, el parásito invasor del brazo derecho de Shinichi argumenta que es lógico: los parásitos cumplen con su rol, ser los depredadores y los humanos también, ser la presa (y no, no lo dice para defender a su especie, es más… su misma especie le es indiferente). Si lo pensamos bien… tiene un buen punto, es razonable pero ¿es correcto? Esa es la diferencia esencial entre los parásitos y los humanos: nuestra capacidad moral y afectiva, capacidad de preocupamos por nuestros semejantes… la manera de pensar en el bien del prójimo, de nuestra especie y de nuestra humanidad, todo de manera altruista. Esto y más nos lo plantea Parasyte, un seinen que sin duda alguna es un must watch.

Kiseijū, con veinticuatro capítulos, su opening “Let Me Hear” realizado por la banda Fear and Loathing In Las Vegas, su ending “It’s The Right Time” por Daichi Miura, y una banda sonora instrumental que te sumergirá en los pensamientos y situaciones que viven sus personajes; es un anime que vale la pena el tomarse un tiempo para verlo y analizarlo ya que nos expone varias ideas que harán ruido en la cabeza de más de uno.