Solanin: La fragilidad de la felicidad

La pérdida, la música, y la felicidad; otra combinación de Inio Asano que se suma a las fracturas emocionales que crean sus historias.

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Solanin

Y…lo ha hecho otra vez, cada vez me convenzo de la capacidad de Inio Asano de crear fracturas que podrían llegar a sobrepasar lo emocional; hasta sentir un dolor  físico. Solanin te deja esa sensación en el cuerpo de cansancio, adormecimiento y extrañamente; en esa fractura aparece un cuerpo diminuto de felicidad. ¿Por qué? Aún trato de responder ello, haber si la respuesta va saliendo conforme avanza esto.

Al principio diré que subestimé la historia, olvidando que Asano suele crear esa trampa de acercarte demasiado a los personajes; de creer que no les has tomado mucho cariño hasta que aparece la prueba. De aquella prueba, es utópico no salir con el cuerpo herido. Y para reafirmar que la herida es real, otra vez apareces estancado en una página preguntándote. ¿Es un sueño o algo parecido? ¿No es real verdad? Y luego terminas, como Billy cuestionando que las cosas no pudieron ser así.

“Cada noche sueño con él, y pienso “¡Qué te follen, qué te follen cabrón!”
Cap 9-Solanin

La interrogante en la que estamos juntos

Pero bueno, vayamos a de que va Solanin. Una historia protagonizada por Meiko y Taneda; una pareja que se cuestiona constantemente si la vida que llevan los hace felices; pero que están metidos dentro de esa interrogante juntos, desde aquella noche en que Meiko le dijo que no soltara su mano. Ella en principio una oficinista, y él, un dibujante a medio tiempo que apenas puede reunirse dos veces al mes con su banda de la universidad. Conforme sus vidas avanzan, la interrogante se hace más grande. Hasta el punto en que se es posible abandonarlo todo para llegar a esa felicidad.

A partir de aquí la música toma un rol más importante, aunque aún no llega a su climax. Es el rescate de… de pronto convertirse en ese ser cuya única intención es buscar los recursos para poder sobrevivir; y dejar a un lado cualquier pasión por el riesgo que ello implicaría. Pero la felicidad es frágil, aquella entrega a ese elemento que puede hacerlos felices desestabiliza, algo que ignoraron por un momento, su amor.

Uno de ellos se percata antes de eso; se da cuenta que  la respuesta de aquella búsqueda caótica que carcomía cada pensamiento recaía en alguien que estaba a su lado todo el tiempo; sonriendo, gritando, llorando, empujando sueños de forma humilde y egoísta porque eso también implicaba empujarse a si mismo. La respuesta está ahí, solo hace falta retornar a ello, pero en el retorno; aparece esos giros graciosos de la vida en que te has dado cuenta, pero por alguna razón en el momento impreciso.

Aquella guitarra que invoca

Luego la música toma su verdadera forma, la de una invocadora, en un inicio de cada recuerdo que desgarra. Para aquellos que hayan atravesado por la perdida de alguien que se ha amado hasta el punto en que; como en algún momento se dice en Solanin, su existencia llega a formar parte de una respiración que nos mantiene vivos; para aquellos,  parece ser  aún más difícil que esta historia no te fracture. Sientes la misma rabia, ese dolor que parece quebrarte. Esos momentos de aparente tranquilidad en que tus sonrisas no pueden engañar a nadie. Aparecen esos sueños condenadores donde la memoria se niega a la realidad y a final solo queda el llanto, una… y otra vez.

Pero luego la música en Solanin, toma otro rol, el de poder invocar nuevamente aquella felicidad. No se trata solo de dejar la huella que Meiko o Taneda quisieron dejar; sino de sentir esa presencia que ya no está. Y por algúna razón, del papel sale el grito rasgado de alguien que ha perdido, pero que está firme cantando apretando una guitarra. Alguien que no quiere que la canción acabe porque puede sentir con nitidez otra vez esa presencia; de quien amó, de quien amó tanto que rasga recordar e invocar.

Supongo que ahí sale la respuesta, por qué luego de atravesar todo ello Solanin te deja con esa sensación pequeña de felicidad; es porque uno de ellos (quien no diré porque supone el gran spoiler) vuelve a estar ahí, la nostalgia toma otra forma y el llanto igual.

La felicidad es frágil, intermitente a veces; ha estado ahí todo el tiempo y de pronto ya no, lo cual no implica que no pueda volver. No me gusta sacarle mensajes a las historias, pero si algo de toda esa fractura se quedó en mi de Solanin, es que en algún lugar se podrá encontrar aquella “felicidad”, y se podrá decirle a ese yo nuestro agotado, que por fín de lo más mínimo y lo más simple se es feliz.

Cap 21-Solanin