Pequeña Recomendación: One-Punch Man

Una carta de amor dirigida al Shounen: One Punch Man y su comentario sobre la frustración

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One Punch Man – 2015

One Punch Man corresponde al nombre del Webcomic creado por un artista conocido como ONE vigente desde el año 2009, cuya popularidad tuvo como consecuencia una adaptación al anime 6 años después a manos del altamente renombrado estudio Madhouse. Esta nueva revisión presenta una duración de 12 capítulos en su línea principal accesible actualmente en Netflix (dependiendo del país), cantidad pronta a expandirse gracias a la segunda temporada programada para un futuro no muy lejano.

La estructura comparte elementos típicos del Shounen de peleas, adornándolos con generosos matices de comedia. Esta última hace referencia a las raíces más profundas de las historias protagonizadas por súper héroes pertenecientes al Cómic occidental (Marvel y DC sí apelo a la referencia simple) agrandando el abanico de posibles espectadores. Es así como One Punch Man se convierte en un Anime dirigido no sólo al fan de los Shounen de combates, sino también para los amantes de los súper héroes en general. ONE satiriza estos géneros con muy buena mano dentro de su obra, celebrando su existencia al otorgarle momentos dramáticos que no funcionarían sí solamente consideramos a One Punch Man como una comedia.

-El inicio de la aventura-

Un niño de gran mentón en peligro

Saitama busca una forma de ganarse la vida honestamente sin pasar a llevar su propia felicidad.  De pronto, un deprimido y frustrado Saitama se lanza al rescate de un niño de gran mentón, amenazado bajo la sombra de una criatura cangrejo gigante en ropa interior. Luego de salir victorioso de aquel cruento combate, nuestro protagonista decide entrenar y convertirse en el héroe definitivo.

La ironía del asunto es que lo logra, perdiendo su cabello y tomando una nueva perspectiva de su vida. El primer capítulo nos describe distintas situaciones en las que Saitama elimina algunos súper villanos de un sólo puñetazo. Es así como se establece ya desde muy temprano en la narrativa la regla de oro: Saitama es invencible. Este aspecto se vuelve el componente humorístico principal al mismo tiempo que representa la fuente del drama inherente de esta historia.

-El viaje interior de Saitama-

Saitama, el todopoderoso

La belleza de esta serie radica en cómo Saitama lucha contra la frustración de nunca tener un combate digno del cual pueda sentirse orgulloso. Sin embargo, a pesar de que los escasos pero muy cercanos personajes secundarios le reconocen el mérito de salvar la Tierra de bíblicas calamidades (igual que nosotros como espectador), el mundo que le rodea no lo hace. El desprecio y la desconfianza son emociones compartidas tanto por los civiles como por los demás héroes que habitan este absurdo mundo, aumentando la soledad interior de Saitama.

No obstante, esta historia no podría mantenerse en pie solamente gracias a la profundidad de su protagonista. El reparto de apoyo está igual de bien trabajado si se toma en cuenta el tiempo en pantalla que se les considera. Además del desarrollo de los mismos, brilla el diseño de arte de todo el reparto de manera general. El mundo y sus habitantes son tan coloridos como diversos, dejando que su personalidad se refleje a través de los disfraces, habilidades y participación en la trama.

A pesar de la omnipotencia de Saitama, la serie no escatima en buenos combates. La naturaleza del Anime está llevada de tal forma que los enfrentamientos terminan siendo dinámicos de una manera concordante con los Shounen de peleas de más alto calibre. Los movimientos y habilidades únicos de cada contendiente (al más puro estilo de Jojo’s Bizarre Adventures, Hunter x Hunter, One piece, y un largo etc.) son llevados al extremo en preciosas tomas panorámicas de alta velocidad acompañadas por una banda sonora que estimula de muy buena manera la experiencia. Los combates en sí mismos corren in crescendo a lo largo de la historia, dando como resultados enemigos cada vez más amenazadores. De esta manera se va poniendo a prueba el temple de cada uno de los héroes, al menos hasta el punto en que Saitama hace acto de presencia y decide contraatacar.

-Una carta de amor al Shounen-

La fenomenal ilustración en el combate

Pero sin duda, lo que le da tanta belleza a One Punch Man como historia, son los momentos más dramáticos de la misma. Algunos protagonizados de manera más explícita y en los momentos de mayor desesperación por el distintivo Cast de personajes de apoyo. El contraste entre el peligro real que exudan los villanos y la comedia de la historia logra pasar de mejor manera el trago amargo que resultaría en otro tipo de relato.

Sin embargo, los momentos más intensos (y a la vez más pasados a llevar debido a la comedia sobrepuesta) son protagonizados por Saitama. Lograr que un espectador común y corriente logre simpatizar con los sentimientos de un héroe invencible no es algo fácil de lograr. Pero esta historia apela a lo emocional exponiendo la lucha interna de Saitama por querer ser feliz haciendo lo que ama, situación con lo que sin duda podemos llevar a nuestras vidas de formas concretas y de carácter personal. Más que el reconocimiento de sus pares, él quiere poder reconocerse ante sí mismo como un héroe. Esto podemos verlo en la admiración hacia Mumen Rider, héroe que carece de todo tipo de poder, pero que tiene corazón y valentía de sobra. Su perseverancia resulta evidentemente extrapolable a lo que Saitama busca como persona, denotando una conexión entre ellos muy similar a la de compañeros con un mismo objetivo en la vida.

-Raya para la suma-

Tatakae!! Mumen Rider!!

One Punch Man resulta ser una serie motivacional hasta los huesos que se encuentra repleta de buena comedia. Es uno de los ejemplos más importantes del Anime contemporáneo en acudir a la defensa del Shounen como un género tan criticado por la más arrogante parte de la comunidad Otaku. No es la historia más intrincada de todas, pero sí una de extrema madurez que puede resonar con aquella parte de la audiencia  que pase por momentos difíciles de sus vidas. Sí no la ha visto, hágalo. Y si ya la vio, una segunda repasada no hace daño.