La extraña historia de la Isla Panorama: El descenso a la locura edénica

Suehiro Maruo recuerda a esas pesadillas cubiertas de una belleza particular; belleza que oculta bestias, laberintos, grandeza estremecedora. Una “hermosura” que el ojo es incapaz de soportar.

0

La sensación de estar en un sueño de amplitud devastadora, de una belleza agobiante y en ciertos trazos incompresible; donde una palabra para denominar no alcanza, ni las descripciones o enumeraciones son capaces de plasmar la intensidad de La extraña historia de la Isla Panorama. Manga de Suehiro Maruo, basada en la historia original de Rampo Edogawa.

La extraña historia de la Isla Panorama

Debo admitir que las casualidades o coincidencias siempre me han causado cierta incomodidad; pero haber llegado a este manga, luego de haber leído una novela boliviana El jardín de Nora de Blanca Wiethüchter. Ha sido de esas coincidencias “agradablemente incómodas”, por así decirlo. Cruzarse de pronto con dos historias protagonizadas por dos locos del Edén. Aquellos que han sido capaces de recrear ese espacio sagrado sobre cimientos de dulces pecados. Pero, cuyas obras, terminan siendo temporales.

Para aquellos que conozcan la obra de Suehiro Maruo como: Midori, la niña de las camelias o La sonrisa del Vampiro; tal vez comprendan la dificultad de describirlo o ponerlo en palabras y  de analizarlo; por la intensidad de cada elemento en sus trazos e historias. Suehiro siempre me recuerda a esas pesadillas cubiertas de una belleza particular; belleza que oculta bestias, laberintos, grandeza estremecedora. Una “hermosura” que el ojo es incapaz de soportar. Y todo ello llega a su climax con La extraña historia de la Isla Panorama.

Disfrazado de un cadáver

El creador de este Edén es Hirosuke Hitomi, quien en el principio de la historia es un escritor obsesionado con la creación de un espacio edénico. El cual todavía no es capaz de salir del papel. Su creación queda ahí, en la espera de una publicación que no se ve cercana. Tiempo después Hitomi se entera de la muerte de su amigo Genzaburo Komoda; con quien compartía una apariencia idéntica, sin ser hermanos, siempre terminaban confundiéndolos con gemelos.

Al enterarse de que Komoda era un magnate, surge el primer guiño para la realización de su sueño. Entonces se pone en marcha el plan de disfrazarse de un cadáver, de matar a su yo Hirosuke y reemplazarlo con un Komoda que milagrosamente ha vuelto a la vida. El plan tiene éxito, excepto por un detalle que es la mujer de Komoda, Chiyoko, quien es la única que podría descifrar quién es él realmente.

El panorama descomunal

El nuevo Komoda logra convencer a sus súbditos de gastar toda su riqueza en la creación de un parque de atracciones para adultos, que en realidad es un Edén. Luego de mucho tiempo, Komoda lleva su esposa a ver su creación. Diría que aquí se desprende, el punto orgásmico de la historia y aplico el término, por diferentes razones. Ese lugar sagrado es un panorama que plasma esa idea de una hermosa pesadilla, jardines gigantescos, acuarios descomunales, todo posee una grandeza que parece quebrantarse en la estrechura de una viñeta.

Un mundo aparece conforme sigue el recorrido, simulando a la perfección el sueño de Komoda, de plasmar el panorama como los cuadros cilíndricos. El recorrido de Chiyoko, su esposa, va llegando a su final, en la Isla de los Muertos. Un espacio que recrea la pintura de Böcklin.

La ruptura de un aparente equilibrio

Con la ausencia de Chiyoko, la única que sabía la verdad sobre aquel disfrazado de un cadáver; y el único ser demasiado inocente para continuar el recorrido en la Isla Panorama, con esa pérdida llega el climax. Las estatuas de figuras bellas, muestran sus verdaderas formas. Se desborda el deseo de todos, figuras animales se mezclan con cuerpos humanos.

Pero el Edén parece ser incapaz de ligarse con la eternidad, el climax desciende, la realidad vuelve y solo queda un escape, la Isla de los Muertos.

La radiografía intertextual

El cuestionamiento y parodia del paraíso religioso, la utopía, la reflexividad de la naturaleza en la pintura y sin dudas más; son los distintos mundos que contiene este manga y que podrían desentrañarse a detalle. Me quedo con la intertextualidad o esa cadena de textos; por haber llegado a este manga justo en el momento en que salía de leer una novela protagonizada por una mujer atrapada en la locura de un jardín Edénico.

La cadena en La extraña historia de la Isla Panorama, viene desde Edgar Allan Poe con El dominio de Arnheim. Luego pasa por Rampo Edogawa hasta llegar a Suehiro Maruo. Lo increíble es la transformación en esa radiografia intertextual. Tres cuerpos con la tentación de ser similares terminan siendo disímiles en el constructo de la historia de ese ser obsesionado con el primer paraíso.

“La miseria del hombre nace de la violación de unas pocas y simples leyes de humanidad”  Edgar Allan Poe- El dominio de Arnheim

El descenso a esta locura, termina en un aplastante final. Luego de haber sido consumido por el deseo, de haber cumplido el sueño descomunal, la miseria llega. Pero sin haber antes pasado por un recorrido de un disfrute innegable. El paraíso ha sido contruido sobre el pecado; inestable, sí, pero construido y placentero ha sido ser su creador. Supongo que algo asi seria el último pensamiento de Hirosuke Hitomi; en su última vista al Edén desde la Isla de los Muertos, con una lluvia rojiza acompañando su despedida.

La Isla de los Muertos