El esplendor del mar: el cultivo de las perlas japonesas.

Las perlas son delicados tesoros del mar, codiciados por su lustre. Las técnicas de cultivo de perlas fueron desarrolladas en el siglo XIX en Japón, y desde ese momento el cultivo de perlas hizo de Japón un país reconocido a nivel mundial.

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Cómo es bien sabido, las perlas se forman dentro de un molusco bivalvo cuando un cuerpo extraño ingresa al mismo, éste cuerpo es recubierto por el molusco con una sustancia que se llama nácar. El nácar se acumula capa sobre capa en el cuerpo extraño, hasta formar lo que conocemos como perla. ¿Algo imposible de llevar al cultivo?.

Collar de la compañía Mikimoto, que muestra los resultados de un arduo proceso de cultivo y selección.

Las perlas que se encuentran en entornos naturales de manera natural son muy escasas, tanto así, que según las cifras históricas sólo un grupo pequeño de la nobleza antigua llevaba perlas, y la idea de que todo el mundo pudiera tenerlas era casi un imposible.

Perlas cultivadas para el mundo.

No fue sino hasta muchos siglos después, a finales del siglo XIX cuando a un japonés, Mikimoto Kokichi, tuvo la idea de cultivar perlas, un impensable. De hecho pudo lograrlo a tal grado de recibir el sobrenombre de “El rey de las perlas”.

Mikimoto Kokichi, el “rey de las perlas” realizando sus investigaciones

Para 1893 Kokichi ya podía fabricar perlas semiesféricas, y para 1905 y fabricaba perlas totalmente esféricas, marcando la pauta para el cultivo de perlas en todo el mundo.

No hay ninguna diferencia entre una perla natural y una que provenga de un cultivo, a excepción del proceso. En la naturaleza es un golpe de suerte que un cuerpo extraño ingrese en un molusco. En el cultivo, el cuerpo se introduce manualmente en esta especie. Así que ambas perlas son “perlas genuinas“.

Antes del descubrimiento de Kokichi, las perlas tenían un precio extremadamente alto al tratarse de un objeto muy raro, incluso era superior al de diamantes del mismo tamaño.  El sueño de éste emprendedor era darles a las mujeres “La oportunidad de adornarse con perlas”, y para mediados del siglo XX, sus perlas ya estaban en muchos cuellos femeninos de todo el globo.

El proceso de selección.

Hoy por hoy, el principal centro de cultivo de perlas se encuentra en Shima, prefectura de Mie. Lugar establecido por el mismo Mikimoto como el ideal para cultivar perlas esféricas y su investigación.

Su proceso de selección y clasificación  es sumamente complicado.

Maki Teri (capas de nácar y brillo), son los dos factores que se tienen en cuenta para la clasificación. Dependiendo del Maki y el Teri las perlas tendrán  distintas tonalidades de blanco. Se necesita de las condiciones de luz apropiadas y una vista apropiadas para poder poner estos objetos por pares. Una tarea titánica si se tiene en cuenta la cantidad de perlas por selector en una mesa.

El puerto de Kobe, cuya iluminación es perfecta para la tasación de perlas.

Por ello, Kobe se ha establecido como el lugar ideal para la clasificación y tasación de perlas. La luz que vuelve reflejada por el monte Rokko presenta la perfecta combinación de luminosidad para distinguir las diferentes tonalidades de blanco. Esta clase de detalles son el ingrediente principal de la distinguida calidad japonesa.

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