Doushitemo Furetakunai: Fragmentando la sensibilidad

La simpleza del tiempo, la lejanía. El constante cuestionamiento de mostrar un gesto o no, el cual sea capaz de descifrar todo nuestro ser, de desnudar cada sentir. Esa potencial simpleza es lograda en este manga BL de Yoneda Kou.

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Doushitemo Furetakunai

Siempre trato de convencerme de esa idea de que lo que tiene más valor, y belleza proviene de los sucesos más simples. Chocar con Doushitemo Furetakunai hace algunos años me re-convenció de ello. Una historia que sin la necesidad de recurrir a lo sofisticado, a una trama grandilocuente  o a parámetros conocidos logra fragmentar cada pedazo de la sensibilidad. Desde el miedo, el sentir otra vez y el abandonar.

Un espacio que no da cabida a la fantasía, pero sí a un potencial deshacerse mediante la historia de Shima y Togawa avanza. Entonces doy paso a este recorrido por este manga BL de Yoneda Kou.

El ser del semblante de marfil conoce al ser de la sonrisa ilusoria

Siempre que leo este manga, viene esa imagen. La de Shima, uno de los protagonistas, como el ser del semblante de marfil, quien se ha sometido al acto de no mostrar ni la más minúscula expresión, por el miedo a repetir experiencias. Y a Togawa, como ese ser capaz de ocultar toda expresión recurriendo a la bufonería.

Luego de renunciar a su trabajo, por las razones que justifican su falta de emoción, Shima entra a una nueva empresa donde conoce a Togawa. Su primer encuentro está marcado por un olor nostálgico a tabaco, que será una constante de sentencia hasta el final. Desde el inicio Togawa está en el persistente intento de sacar un gesto del rostro de Shima, no solo un gesto, siquiera tener una palabra de él se constituye como el acto más difícil.

Y cuando un sonrojo, una sonrisa, o hasta un ceño fruncido se deja ver sutilmente, Togawa empieza a quedar atrapado. En ese momento el semblante de marfil comienza a desaparecer, y la sonrisa ilusoria, también. Salen los secretos, ambos de pasados  que los han condenado. A Shima por un amor tramposo, donde fue calificado como un castigo “como alguien a quien no debían haber conocido”. A Togawa, el solo ver una fotografía familiar le es insportable, le recuerda la muerte, el fuego y la nieve que no llegó a apaciguar el dolor de esos recuerdos.

Lejanía

Cuando los secretos se develan, el amor igual lo hace. Escapar al contacto, el desnudarse interna y exteriormente se convierte en la única opción. Y en esos momentos, llega la frase que es capaz de despertar todas las emociones de Shima

“Solo pensé, en lo afortunado que soy por haberte conocido”

Pero luego de haber develado y estar en ese limbo del intento de amar otra vez, llega la distancia. Distancia cuya sensación me recordó tanto a Lejania de  Alejandra Pizarnik.

Mi ser henchido de barcos blancos.
Mi ser reventado sentires.
Toda yo bajo las reminiscencias de tus ojos.
Quiero destruir la picazón de tus pestañas.
Quiero rehuir la inquietud de tus labios.
Por qué tu visión fantasmagórica
redondea las cálices de
estas horas?.
Lejania,  Alejandra Pizarnik

Una vez que Togawa es capaz de partir sabiendo que el amor que tiene puede permanecer a pesar de la distancia, esa idea es anulada por Shima, quien ya no puede seguir. Lo que viene… la última noche donde los cuerpos se unen llenos de resentimientos, culpa y crueldad. Un corte de cabello para volver a empezar y un adiós.

Pero, la imagen fantasmagórica de Togawa regresa otra vez con el olor nostálgico a tabaco. Meses después, aquella sensación falsa de haberlo olvidado todo se va, y regresa nítidamente el sentimiento de haber amado realmente. El final…una llamada, y aquellas palabra que Togawa esperaba escuchar.

Para aquellas o aquellos que lean Doushitemo Furetakunai, recomiendo el live-action, que en lo personal no me ha decepcionado en lo más mínimo (como suele pasar), que a partir de los propios recursos cinematográficos logra captar esa simpleza y fragmentación de la sensibilidad.