Death Note: ¿La película de Netflix sera tan mala como pensamos?

Una opinión sobre el futuro live-action de la tan reconocida obra de Tsugumi Ōba. La cual intentará que reconsideres escribir el nombre de "Netflix" en tu Death Note.

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En marzo Netflix publicó el primer avance de la adaptación live-action del mundialmente conocido manga Death Note, escrito por Tsugumi Ōba e ilustrado por Takeshi Obata.

Lo que sucedió después fue la demostración del notable descontento por parte de los fanáticos. La razón principal de su desagrado fue la elección del cast y sus diferencias con los personajes del anime. Odio que aumentó aun más con el trailer definitivo.

Bueno, mejor me dejo de eufemismos, a las cosas por su nombre. El fandom de Death Note le ha dedicado una cantidad increíble de mensajes de desprecio a Netflix, solo hay que ver la cantidad de “No me gusta” en los trailers. Inclusive hay quienes la descartan antes de ver la calidad del film en cuestión.

Yo personalmente difiero de las ideas antes expuestas. No me malentiendan, no trato de ser una especie de abogado del diablo con las películas renegadas por el público, tampoco Netflix me pagó para que escribiera este artículo. Mi opinión va más encarrilada con el verdadero significado que tiene una adaptación. Verán, adaptar una obra no siempre tiene que prometer una total fidelidad al trabajo original. Aportar una visión diferente de la obra en cuestión, es uno de los principios para realizar una buena adaptación.

Imagen extraída del manga de Death Note
Imagen extraída del manga de Death Note

Recalco esto último ya que muchas personas confunden su concepto original. El poder de la adaptación es conducir el material a un público diferente. Un público que no se hubiera alcanzado de no haber sido llevado a otro medio, su existencia no es un fanservice para que los fanáticos vean a un L de carne y hueso con una joroba imponente en sus pantallas. Si quieres ver a tus personajes favoritos en movimiento y con una voz, ya existe una excelente adaptación animada y esta a su vez no es completamente fiel al material original. El anime y el manga se diferencian en sus finales respectivamente. El director del anime consideró conveniente aportar otra visión final a su trabajo.

Póster del anime.
Portada del tomo 3 del manga.
Poster del live-action.

 

Una película live-action, un anime o una serie sólo existen como complemento a la obra original. No debemos verla como un maquiavélico sustituto del material pre-existente. Adaptar, por otro lado también significa explorar, innovar y arriesgarse, apartados que Netflix ha estado dispuesto a hacer.

Esta película es una puerta para futuros proyectos. Nos brinda la posibilidad de que un futuro Netflix (Y no solo Netflix…) se anime a llevar otros mangas al formato audiovisual. Esto seria realmente beneficioso para todos, hay obras que sencillamente están hechas para este medio (Cof, cof, Monster…). La desaprobación de los fans solo espanta a las productoras y las desanima a tomar esta decisión.

Imagen extraída del trailer oficial de Netflix.

Con este escrito no estoy defendiendo la corrección política del film. Y tampoco estoy aludiendo que será una buena película. Me refiero a que el espectador no debe tener una mentalidad tan cínica y juzgar apriori las cosas. Se tiene que comprender que es una versión para un público americano, un público diferente al oriental, con costumbres y prácticas que no son similares. De acuerdo a lo antes citado, el director y los guionistas prefirieron aportar una perspectiva diferente. Eso no es algo por lo cual sentirnos vilipendiados, ergo, tampoco es una razón para criticar la obra bajo conjeturas apresuradas.

Como público es correcto mantener un juicio crítico. Sin embargo no podemos hacer berrinches por una decisión ya tomada. Lo único que nos queda es sentarnos en nuestro sofá, encender el televisor y esperar que el mes gratis de prueba no se haya acabado film no sea tan malo.

Como conclusión final, el 25 de agosto intenta disfrutar la película. Y si te hace sentir mejor, el anime siempre estará ahí para consolarte.