Conociendo Japón: La búsqueda de la Armonía.

La sociedad japonesa es muy diferente a la nuestra, principalmente porque está configurada como un grupo. Es por ello que la armonía se transforma en el eje central para poder equilibrarse y mantenerse a flote. Adentrémonos un poco en esta ancestral cultura.

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La atención, el resto y el cuidado por el otro son relevantes en una sociedad armoniosa

Las sociedades orientales son interesantes para nuestra cultura, nos llama la atención el comportamiento tan diferente al nuestro. Se nos educa en una modalidad individualista, en donde los logros personales, nuestras opiniones o puntos de vista son relevantes. Mientras que en la mayoría de las sociedades orientales influenciadas por la filosofía confuciana el grupo es más relevante que la persona por si sola. Japón no es la excepción de esto.

Esto queda claramente demostrado bajo la expresión Minna watareba kowakunai, traducido al español significa “Si todos cruzamos, no tendremos miedo”.

Todo en Japón está constituido para el grupo, todo se encuentra pensado para que funcione en el grupo. Es por ello que muchos de los comportamientos que para ellos son normales, nos parecen increíblemente descabellados.

Un ejemplo de eso, las decisiones de una empresa se toman en conjunto. Como una sola entidad, en donde mandos altos, medios y bajos son quienes deciden hacia donde debe ir. Es por eso que los logros son grupales, puesto que todos aportaron de alguna u otra forma al éxito.

Todo siempre está regido por el concenso.

La virtud escencial

El “Wa” [], o armonía, es la virtud esencial que compone el funcionamiento de la sociedad Japonesa y debe preservarse a cualquier costo.

Concepto que proviene desde los inicios de la conformación de Japón, arraigado desde la religión nativa que es el Shintoísmo. Aquel que ha sido pilar fundamental de la cosmovisión nippona.

El comportamiento de cualquier institución, empresa, negocio o, incluso, los hogares se ve subyugado a las implicaciones de mantener el orden y la armonía del grupo. Siendo por ello que las actitudes o comportamientos japoneses siempre se verán dirigidos hacia los otros, hacia el grupo.

He ahí que el cuidado y el respeto por el otro cumplen un rol fundamental para mantener cohesionado el grupo. Un buen servicio, la calidez al momento de la atención, la puntualidad o la seguridad son algunos de los elementos en los que el “Wa” se ve reflejado. Siendo por ello que hay una necesidad perpetua de llegar a un consenso a la hora de enfrentar cualquier adversidad.

Armonía, respeto y buen trato en Japón

El respeto también se ve reflejado en la forma de interactuar con los otros en el diario vivir. Por lo que el nivel de intimidad y cercanía que las personas sientan entre su grupo es la que definen el modo en que se comportarán con los demás. Éste dentro de la familia o amigos cercanos no será el mismo que tendrán cuando están en el trabajo, o en la universidad en clases.

El reconocimiento del contexto viene a ser un factor determinante a la hora de actuar dentro de lo que llamamos sociedad. y si bien nos es algo increíblemente común, en Japón esto tiene un giro un tanto exacerbado.

Por una parte, lo que más importa es la imagen externa que los demás tienen de uno. El qué dirán tiene un peso relativamente tan alto como lo tenía en nuestra sociedad hace 50 años atrás.

Por otra, el cuidado por los sentimientos ajenos se ve reflejado en los comportamientos hacia los demás. En esto último se ven conductas tales como negarse a dar la opinión personal sobre algún tema, alabanzas sobre cosas en las que puede que no seas bueno, supresión de las actitudes individualistas en general.

Así también se debe considerar la moderación en conductas consideradas agresivas y propias de los occidentales. Entre ellos está el contar los problemas personales, invasión del espacio ajeno y la expresión de ideas desde el yo.

Japón es un país mágico, está lleno de delicias culturales que nos hacen sentir que estamos en otro mundo. El modo en el que ellos ven su realidad es el que también lo que les permite tener aquella singular conformación social.

Nos maravilla, pero también nos impacta la realidad tan compleja y diferente que poseen de la nuestra. Claro que aún cuando nos golpee, seguiremos amándola y queriéndola conocer, como ahora.