Conociendo Japón: El budismo Zen y sus manifestaciones artísticas

El arte ha estado vinculado con el mundo religioso desde hace ya tanto tiempo que parece un matrimonio que permanecerán vinculados por siempre, al menos cuando se hace una vista antigua. El Budismo Zen está presente en el arte, hoy veremos como se relacionan con alguna de las manifestaciones más populares y conocidas en un Japón moderno como el de hoy.

0

Japón es un país que se considera a sí mismo ateo o agnóstico, pero que en la práctica resulta ser una nación llena de elementos religiosos, con una clara división entre lo que el pueblo y la nobleza creen. Por una parte, el sintoísmo es una corriente religiosa que está más arraigada con el vulgo y se encuentra presente en miles de pequeñas acciones que se realizan a diario en el país del Sol Naciente. Por la otra, tenemos una religión claramente ejercida por la nobleza, el budismo. Miles de diferentes corrientes de esta religión llegaron al archipiélago, sin embargo, no existe una manifestación tan clara y trascendente como lo fue el Zen en la cultura japonesa, principalmente porque se encuentra presente al día de hoy.

Una de las tantas formas de meditación que se convierten en artísticas.
Una de las tantas formas de meditación que se convierten en artísticas.

Orígenes del Zen

India es la cuna de todas las variantes del budismo, una de las religiones más influyentes a lo largo del continente asiático. Es por esto que resulta obvio que el budismo Zen nace en su tierra madre, sin embargo, donde adquiere su forma definitiva en China, convirtiéndose en la religión dominante del gigante asiático debido principalmente a la prohibición de ésta, la razón es sencilla, el exceso de poder en la población comenzó a pasar demasiado tiempo en el templo y nada de tiempo trabajando, tan solo para lograr la salvación.

Uno de los cambios sin precedentes que crea esta corriente es la de la meditación a través del trabajo mecánico. Esto quiere decir, mientras se hace una actividad que no requiera una concentración extrema, se puede llegar al otro plano. Meditar mientras se barre, mientras se pinta, mientras se ordena, mientras se cultiva, tantas son las opciones que permiten la construcción de nuevas corrientes artísticas.

En China, el budismo Zen recibe de nombre Chan, altamente relacionado con el y ya se explicará porqué.

Los caminos del té y del Zen se encuentran unidos desde prácticamente sus inicios.
Los caminos del té y del Zen se encuentran unidos desde prácticamente sus inicios.

El comercio de Japón y China, intercambios que permitían comercializar desde Japón las mejores armas, los trabajos de seda más finos y trabajos de arte reconocidos en gran parte de la comunidad asiática de ese entonces. A cambio, conseguir muchos de los productos que el país no era capaz de producir para su propia población.

 

Por ello es que el Zen, como manifestación religioso-cultural, llega al Archipiélago para acompañarlo hasta el día de hoy. El impacto en la población mantuvo esta corriente como una de las más comunes y se practican hasta el día de hoy en muchos de los templos budistas.

Zen, Japón y el arte

La concepción de que la salvación y la meditación para el correcto equilibrio del espíritu, mente y cuerpo depende de el estar haciendo, el mantener las actividades repetitivas que obligan a quien practique a estar conectado con el ahora, y el ego, pierda el protagonismo. Consiguiendo así seguir con los caminos que Buda nos brindó. Eso fue, entonces, la llama de una serie de actividades que se practican hasta el día de hoy, considerándose increíblemente sofisticadas y elegantes. El arte floral Ikebana生け花』, el Arte del Bonsai盆栽』, Poesía Haiku俳句』, la pintura Sumi-e墨絵』 y la caligrafía Shodou『書道』son algunas de las expresiones que se originan a partir de esta forma de ver la realidad.

La práctica de la caligrafía es un rito no solo de meditación, estético, sino religioso.
La práctica de la caligrafía es un rito no solo de meditación, estético, sino religioso.

La ceremonia del té, una de las tradiciones culturales que primero arribó para permanecer como una de las actividades preferidas por la corte y la nobleza japonesa, la elegancia y el nivel de concentración que el practicante debe implementar para llevarla a cabo, conecta con esa sensación de presente, así como transmitir una belleza a través de la simpleza de la acciones. Esto es una característica que se encuentra impregnado en todas sus manifestaciones artística, es su sello que marcará por siempre el arte en Japón.

La belleza y simpleza es caracterizada por una de las manifestaciones más relajantes, el Bonsai.
La belleza y simpleza es caracterizada por una de las manifestaciones más relajantes, el Bonsai.

Todas estas prácticas tienen una conexión con esta versión del budismo, otorgando una visión muy chocante de como nos conectamos con el presente a través de actividades que podrían resultar tediosas o insignificantes, dando una belleza y apreciación diferente.