8 tales of the ZQN, una excusa para recordar y escribir sobre I am a hero

Un manga para llegar a otro, un recorrido de la memoria para escribir sobre una historia de zombies que ha quedado encapsulada dentro de una categoría vanguardista

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I am a hero

Por fin llega el momento de abordar este manga sin recurrir al típico argumento inicial de su alienación, experimentación y demás en relación al género de los zombies. Después de leer varias reseñas y sin desmerecer sus argumentos, me preguntaba si existía otra forma de empezar a escribir sobre I am a hero; no por crear un texto original; sino para darle valor a una historia que se ha quedado como uno de los pocos buenos recuerdos, de esas personas que han pasado temporalmente por mi vida. Y también porque el tema de los zombies ha sido, algo así como un rito en mi infancia.

Aquel rito de iniciación

Alrededor de mis seis años, en una de esas televisiones gigantes, cuando aún existía el VHS, George  Romero era parte de un ritual de iniciación. Ver sus películas junto a mis hermanos era como un requisito para poder entender sus extrañas charlas. La costumbre venía de mi padre; quien por cinco bolivianos en el barrio chino, los llevaba a ver a El amanecer de los muertos o El día de los muertos en un cine frío con asientos chuecos. Pero eso no importaba ¡los zombies siempre lo valían!

No volví a repetir eso de – los zombies lo valen – hasta que entre esos mangas que te recomiendan, uno se quedó pegado como una garrapata en mi, I am a hero; pero luego quedó aparentemente abandonado en esa metamorfosis de mal recuerdo a buen recuerdo…

Un manga para recordar a otro

Hasta que  llegó 8 tales of the ZQN; una antología hecha por Ishiguro Masakazu, Ito Junji, Mizusawa Etsuko, Nogizaka Taro, Ojiro Makoto, Torikai Akane, Yokoyari Mengo y Yoshimoto Kouji.  Con ocho historias  de los ZQN (denominación para los zombies en I am a hero) en honor  al manga de Hanazawa Kengo. Donde se plantean diversas realidades en torno a la epidemia. Como lo dije antes, 8 tales of the ZQN es una excusa para escribir sobre I am a hero; pero para aquellos que quieran darle una probadita ahí va.

En esta antología se encontrarán con intentos de domesticación de ZQN al estilo de El dia de los muertos de Romero. Hasta casos más cómicos donde el sexo es lo más importante durante la epidemia porque, según los personajes, sería una buena rutina una vez que se conviertan en zombies. Luego hay historias que se sumergen en la dicotomía entre epidemia y amor, y rozan sentidos más poéticos. Por último, mi favorita, de Junji Ito, una parodia de la lentitud de los zombies de Romero.

“El miedo es una de las emociones más antiguas y pode­rosas de la humanidad; y el miedo más antiguo y poderoso es el temor a lo desconocido”   H.P. Lovecraft 

I am a hero es de esas historias con las que te tropiezas y te dejan una marca para siempre. Radica en que en ese universo saturado de los zombies donde todo ya parece conocido, aparece alguien que es capaz de volver todo ello en lo opuesto. De pronto Hideo, un mangaka de 35 años quien se repite que es un héroe, no lo es; su sobrevivencia viene de una sucesión de hechos al azar (como se supone que seres humanos sobrevivirían).  Lo cual no implica que se le pierda el apego, todos los capítulos iniciales, que sin duda tienen una pesadez, construyen a este sobreviviente. Un ser con miedos, debilidades, alucinaciones, con un amigo imaginario, pero sin duda especial. Con la certeza de intentar cuidar a alguien,Hiromi.

Hideo, un nuevo Don Quijote

Hideo

En algún lugar veía la relación de Hideo con el concepto de lo quijotesco, y sigue retumbando en mi cabeza. Esa idea de un quijote en un apocalipsis. En este caso se hacen un lado las novelas de caballería y las reemplaza el pensamiento recurrente de Hideo diciéndose que es un héroe; y el enfrentamiento con los molinos, vienen a ser las alucinaciones de Hideo cuando se imagina salvando a los que lo rodean.

Fuera de esta figura nueva de héroe o antihéroe (tengo un  cierto desapego por las categorías) viene otro giro más poderoso, los zombies. Lo que ellos pueden ver, las rutinas que siguen (no me adentraré en el sentido crítico que puede tener ello). Primero, le tomé cariño a uno de ellos, jumping zombie (lo único que rescato del live action del manga).

Jumping zombie- Live action I am a hero

En  I am a hero  los ZQN  se vuelven memorables, no son una simple masa de come cerebros y no se quedan en ese constructo en donde…

“El zombi no tiene ni razón de ser, ni discurso, ni tan siquiera recibe el privilegio de la denominación”.  Filosofía zombi- Jorge Fernández Gonzalo

Plasman dentro de cada rutina lo que fueron, lo que no pudieron dejar, lo que llegaron a amar. Parte de ello  aparece en Hiromi, cada imagen que ve es el reflejo de miedos, de cosas que no se resolvieron, y que persisten. Ahí se aplica la frase de Lovecraft en ambos sentidos; los humanos tienen miedo de lo desconocido los ZQN. Los ZQN, de aquellos recuerdos que los persiguen en formas deformes.

Hiromi

Para llegar a un fin, porque para aquellos que quieran leerlo no quiero quitarles las ansias de la sopresa; otro personaje para jalar a la lectura es Kurusu, aquel que se balancea entre lo humano y lo ZQN. Supongo que su aspecto memorable se lo ha ganado por la cantidad de incógnitas que guarda. Por ser de aquellos que revelando tan poco, intriga tanto.

Kurusu

Más adelante los nidos de zombies, y el vasto vacío que conlleva la lectura hacen que I am a hero; se quede como esas heridas para tener dentro de ese pequeño refugio de buenos recuerdos.

Por mi parte se queda junto a aquellas tardes de maratón de películas de zombies. Junto a aquellos relatos o alucinaciones de mi hermano donde vagabundos se convertían en muertos vivientes; y como aquella recomendación de ese ser temporal.